la dolores la mujer en el XIX

Autor: Adriana Ruiz Trasobares

6 de Julio de 2017

Asignaturas de colegio para una buena mujer del siglo XIX

¿Quién no se ha preguntado cómo hubiese sido la historia de Dolores Peinador Narvión en pleno siglo XXI?.

Quizás el engaño que sufrió hubiese sido el mismo, pero la burla y el rechazo social no. Quizás, como en todos los lugares, hubiese habido gente que habría hablado de ella, que le hubiese culpado por su situación, ya que en pleno siglo XXI desgraciadamente seguimos haciéndonos daño como personas, y sobre todo entre mujeres o hacia mujeres, menospreciándonos y no permitiendo que la igualdad llegue a un punto pleno. Pero seguro que la situación no hubiese llegado a donde llegó en sus años, ya que la sociedad ha evolucionado, así como la situación en la que las mujeres vivían en esos años.

No sólo en el siglo XIX, sino a lo largo de toda la historia, la discriminación que han sufrido las mujeres se ha manifestado no solo en aspectos económicos o políticos sino también en lo que respecta al acceso a la cultura y educación. Siendo esto uno de los principales factores que llevaron a que fuesen consideradas un ser inferior. Limitando por tanto sus capacidades y haciendo creer a la sociedad con derecho a despreciarlas y burlarse de ellas, como sucedió con Dolores. Quien quizás si hubiese vivido esta misma situación en el siglo actual, posiblemente hubiese tenido otros recursos mayores y un apoyo social.

Volviendo a la formación educativa a la que podían aspirar las mujeres del siglo XIX, había una gran diferencia de calidad y exclusión entre la impartida a hombres y mujeres. Además de que una de las pocas salidas profesionales para ellas era la enseñanza, siendo escasa la formación que estas maestras recibían.

Destaca en 1857 la Ley Reguladora de la Enseñanza; Ley Moyano. Esta Ley estableció de forma clara la diferencia entre la formación de hombres y mujeres. Mientras el hombre adquiría una formación más completa en cuanto a materias y contenido, la formación de la mujer se limitaba a la enseñanza básica y efímera de la lectura y escritura, junto con la formación en labores domésticas.  Esto demuestra que se consideraba a la mujer una figura inferior, instruyéndola de manera obligada hacia un estilo de vida dedicado al cuidado del hogar y la familia, dándoles tan sólo; y no de forma obligatoria, una alfabetización escasa para poder leer y escribir.

Esta desigualdad hacía  de la mujer una figura menospreciada, considerada válida exclusivamente para estas labores. Pasaban a ocupar un segundo plano en la sociedad, permaneciendo la mayor parte de su tiempo en el hogar, dedicándose al cuidado de los hijos  y del marido. Debiendo cumplir un horario laboral más amplio que el de los hombres, trabajando 24h al día, sin recibir ningún sueldo, ya que a ojos de la sociedad del siglo XIX, todas estas labores no eran trabajo sino más bien obligaciones por su condición de mujer.

campoamor, emilia pardo bazán XIX

Esta situación de inferioridad ha evolucionado con los años gracias a la lucha de grandes mujeres como Emilia Pardo Bazán y Clara Campoamor, entre otras, que lucharon por los derechos de las mujeres y una igualdad justa. Con un objetivo claro, sin menospreciar a ningún género, ya que esta lucha no es para sobreponer a la mujer por encima del hombre, sino para conseguir la igualdad entre unos y otros.

A pesar de esto, es cierto que la educación y la formación a la que las mujeres de nuestro siglo pueden acceder, es en gran parte igualitaria. Pero por desgracia, todavía quedan muchos aspectos por lo que luchar para evitar que la mujer sea considerada inferior, menospreciada o burlada, como le ocurrió a nuestra bilbilitana Dolores Peinador. Quién sufrió por una copla, y tuvo que lidiar con ello toda su vida.